Los motores de gasolina modernos consiguen obtener cada vez más potencia y eficiencia a partir de cilindradas relativamente pequeñas. Tecnologías como la turboalimentación y la inyección directa de gasolina (GDI) han contribuido decisivamente a esta evolución, pero también han planteado nuevos retos para la lubricación.
Uno de ellos es el LSPI (Low Speed Pre-Ignition) o preignición a baja velocidad, un fenómeno de combustión anormal que puede producirse en determinados motores de gasolina, especialmente en motores turboalimentados de inyección directa cuando trabajan a bajas revoluciones y elevada carga.
Aunque se trata de un fenómeno esporádico, puede generar presiones muy elevadas dentro del cilindro y, en los casos más severos, provocar daños mecánicos.
La composición del aceite de motor puede influir en su aparición. Por esta razón, las especificaciones modernas de lubricantes para motores de gasolina incluyen ensayos específicos destinados a garantizar protección frente al LSPI.
¿Qué es el LSPI?
En condiciones normales, la combustión de un motor de gasolina comienza de forma controlada cuando la bujía produce la chispa en el momento determinado por la gestión electrónica del motor.
En un episodio de LSPI, la mezcla comienza a inflamarse antes de que se produzca esa chispa.
Esta combustión prematura puede generar un aumento brusco de la presión dentro del cilindro.
El LSPI no debe confundirse con la detonación o knocking convencional. Ambos son fenómenos de combustión anormal, pero su origen y desarrollo son diferentes.
¿Cuándo puede producirse?
El LSPI se ha asociado especialmente a determinados motores de gasolina turboalimentados de inyección directa, conocidos habitualmente como TGDI.
Una de las situaciones características se produce cuando el motor funciona a pocas revoluciones y con una carga elevada: por ejemplo, al solicitar una aceleración importante manteniendo una marcha larga.
El mecanismo que origina el LSPI es complejo y ha sido objeto de numerosos estudios. En él intervienen diferentes factores relacionados con las condiciones de funcionamiento del motor, la combustión y las interacciones entre combustible y lubricante.
Lo especialmente relevante desde el punto de vista del mantenimiento es que la formulación química del aceite puede influir en la tendencia a que aparezca este fenómeno.

¿Qué tiene que ver el aceite con el LSPI?
El aceite de motor ya no tiene únicamente la función de lubricar las piezas móviles y reducir el desgaste.
En los motores actuales también debe trabajar correctamente con turbocompresores, sistemas de tratamiento de gases, temperaturas elevadas y tecnologías de combustión cada vez más exigentes.
La investigación sobre el LSPI demostró que determinadas formulaciones de lubricante pueden contribuir a reducir su incidencia. Como consecuencia, las especificaciones modernas para aceites destinados a motores de gasolina incorporaron ensayos específicos de protección frente a este fenómeno.
Esto explica por qué actualmente no es suficiente elegir un aceite únicamente por su viscosidad SAE.
Dos lubricantes identificados como 5W-30 pueden cumplir especificaciones completamente diferentes y estar destinados a aplicaciones distintas.
API SQ e ILSAC GF-7: protección también con aceite envejecido
La evolución de los motores obliga a evolucionar también las especificaciones de los lubricantes.
API SQ e ILSAC GF-7A/GF-7B fueron introducidas en marzo de 2025 y representan una nueva generación de requisitos para aceites destinados a motores de gasolina.
Entre sus exigencias se encuentran la protección frente al LSPI, el desgaste de la cadena de distribución, los depósitos a alta temperatura en pistones y turbocompresores y la formación de lodos y barnices.
Una novedad especialmente interesante es que estas especificaciones contemplan la protección frente al LSPI tanto con aceite nuevo como con aceite al término de su intervalo de mantenimiento.
Esto supone una evolución respecto a generaciones anteriores y busca que el lubricante mantenga esta capacidad protectora a medida que acumula tiempo y kilómetros de servicio.
En el caso de API SQ Resource Conserving, sus requisitos se corresponden con ILSAC GF-7A e incorporan además exigencias relacionadas con la eficiencia energética, los sistemas de control de emisiones y el comportamiento del lubricante en diferentes condiciones de funcionamiento.

RAVENOL DXG SAE 5W-30: un ejemplo de lubricante desarrollado para motores modernos
El RAVENOL DXG SAE 5W-30 es un aceite totalmente sintético basado en PAO, desarrollado con tecnología USVO® y destinado a motores de gasolina, incluidos motores turboalimentados y de inyección directa.
Entre sus aprobaciones actuales se encuentran:
- API SQ Resource Conserving
- ILSAC GF-7A
- GM dexos1™ Gen 3
- VWC 53034
RAVENOL señala específicamente su idoneidad para motores GDI y su formulación destinada a ayudar a prevenir el LSPI.
Esto no significa, sin embargo, que el DXG sea apropiado para cualquier vehículo que requiera un aceite 5W-30.
La viscosidad SAE por sí sola no determina la compatibilidad de un lubricante con un motor. Siempre deben comprobarse las especificaciones, homologaciones y recomendaciones correspondientes a la motorización concreta.
-
Ravenol DXG SAE 5W-30
Rango de precios: desde 21,95€ hasta 91,95€ (IVA Incluido)
¿Cómo se protege un motor frente al LSPI?
Desde el punto de vista del mantenimiento, la medida fundamental es utilizar un lubricante que cumpla las especificaciones exigidas por el fabricante del vehículo.
También deben respetarse los intervalos de mantenimiento establecidos y utilizarse los combustibles adecuados para el motor.
En motores susceptibles al LSPI, las especificaciones actuales del lubricante adquieren especial importancia: no basta con sustituir un 5W-30 por cualquier otro 5W-30.
PORQUE La viscosidad no lo dice todo
Durante años ha sido habitual referirse al aceite simplemente como “un 5W-30”, “un 5W-40” o “un 0W-20”.
En un motor moderno, esa información es insuficiente.
El grado SAE indica unas determinadas características de viscosidad, pero no identifica por sí mismo el nivel de prestaciones, las homologaciones ni las tecnologías para las que ha sido desarrollado el lubricante.
El LSPI es un buen ejemplo.
Dos aceites pueden mostrar exactamente SAE 5W-30 en el envase y, sin embargo, ofrecer niveles de prestaciones diferentes y estar destinados a motores con requisitos distintos.
Por eso, antes de elegir un lubricante es necesario comprobar marca, modelo, motorización, año y especificaciones requeridas por el fabricante.

